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  • Foto del escritorSandra Abella

GDNF, el factor a tener en cuenta

El factor neurotrófico derivado de la glía (GDNF) es un potente factor trófico que promueve la supervivencia, el mantenimiento y la reparación de las neuronas dopaminérgicas (DA) en el sistema nervioso maduro.

Es una pequeña, pero poderosa proteína, que estimula la producción de nuevas células cerebrales y fortalece las existentes.

Al liberar BDNF se activan una serie de genes que desarrollan nuevas células y vías cerebrales.

Entonces, tener alto el BDNF te hace aprender más rápido, recordar mejor, envejecer más despacio y volver a conectar tu cerebro rápidamente.


Hasta hace poco tiempo, se creía que los humanos nacemos con un número determinado de células cerebrales y que nunca podrías desarrollar otras nuevas.

Pero a principios de la década de 1980, los investigadores descubren y aíslan una proteína que estimula el crecimiento de nuevas células cerebrales: el factor neurotrófico derivado del cerebro o BDNF.


Pero, lo más importante es que el BDNF hace mucho más que provocar el crecimiento de nuevas células cerebrales.


Los bajos niveles de BDNF se relacionan con una amplia gama de afecciones relacionadas con el cerebro, incluidos trastornos de ansiedad, depresión, trastorno obsesivo-compulsivo, trastornos de la alimentación, esquizofrenia, demencia, enfermedad de Huntington, enfermedad de Alzheimer, trastorno de estrés postraumático, síndrome de burnout y comportamiento suicida.


Y lo más importante es, que existe evidencia clara de que los niveles de BDNF se ven afectados negativamente por un estilo de vida poco saludable.

Especialmente, aquellos procesos en los que hay combinación de niveles altos de azúcar y grasa, se consigue disminuir considerablemente el BDNF.


Para optimizar el BDNF es importante no comer demasiado, incluso si se consumen alimentos saludables.


Los alimentos ricos en flavonoides, arándanos, chocolate, té verde, aceite de oliva, pimienta negra, cúrcuma… producen beneficios cognitivos y además tienen acción antioxidante y antiinflamatoria.


Los prebióticos también promueven el aumentó de BDNF, espárragos, brotes de bambú, plátanos, cebada, puerros, ajo, lentejas, hojas de mostaza, cebollas, tomates…


El estrés y el BDNF, no tienen muy buena relación, y no importa el estímulo que origine el estrés, todos reducen la producción de BDNF.


La única manera de aumentar el BDNF es a través de métodos naturales, se ha intentado de manera química, pero estos elementos no consiguen penetrar la barrera hematoencefalica protectora, por lo tanto, no son efectivos.


Lo que, si se ha constatado, es que el cambio hacia la vida saludable y mantener una calidad en nuestra dieta, ayudan a aumentar nuestros niveles de BDNF y que la mejor herramienta con la que contamos, para que sus niveles sean óptimos, es hacer ejercicio físico. Todos los tipos de ejercicios, aumentan los niveles de BDNF.


Y además, contamos con otros recursos como son:

  1. Pasar tiempo al aire libre bajo el sol: la exposición al sol aumenta el BDNF.

  2. Escuchar música: la investigación ha encontrado que escuchar música afecta la producción de BDNF.

  3. Pasar tiempo en buena compañía: las relaciones sociales pueden mejorar la salud cerebral aumentando los niveles de BDNF,






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