
Sandra Abella
16 jun5 min de lectura
El cerebro adulto no está terminado: lo que la neurociencia moderna ha descubierto sobre nuestra capacidad de cambiar
Durante gran parte del siglo XX, una idea dominó los libros de texto, las aulas universitarias y la práctica médica: el cerebro adulto era una estructura prácticamente inmutable. Se creía que nacíamos con un número determinado de neuronas y que, una vez alcanzada la edad adulta, solo podíamos perderlas progresivamente como consecuencia del envejecimiento. Aquella teoría parecía lógica. Después de todo, las neuronas son células altamente especializadas y, a diferencia de otras
















