Inflamación crónica de bajo grado y osteopatía integral
- Sandra Abella

- hace 12 horas
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En consulta, muchos pacientes presentan dolor persistente, fatiga, trastornos digestivos funcionales y alteraciones del sueño sin hallazgos patológicos claros en pruebas convencionales.
Una posible base fisiopatológica común es la inflamación crónica de bajo grado (ICBG), un estado sistémico caracterizado por elevación moderada y sostenida de marcadores inflamatorios como la proteína C reactiva ultrasensible (PCR-us), IL-6 o TNF-α.
¿Qué es la inflamación crónica de bajo grado?
A diferencia de la inflamación aguda, la ICBG no genera signos clínicos evidentes, pero mantiene activado el sistema inmunológico de forma persistente.
La literatura científica la relaciona con:
Resistencia a la insulina
Enfermedad cardiovascular
Síndrome metabólico
Dolor crónico
Trastornos neurodegenerativos
(Hansson, 2005; Hotamisligil, 2006)
El eje intestino–cerebro y la inflamación sistémica
La evidencia actual muestra que la alteración del microbioma intestinal puede aumentar la permeabilidad intestinal y favorecer la translocación de lipopolisacáridos (LPS), activando respuesta inflamatoria sistémica.
Este fenómeno impacta sobre:
Sistema nervioso central
Regulación autonómica
Sensibilización central
Percepción del dolor
(Mayer et al., 2015; Cani et al., 2007)
La activación inflamatoria sostenida puede contribuir a estados de hiperalgesia y dolor musculoesquelético persistente.
Osteopatía y modulación neuroinmunológica
Aunque la osteopatía no actúa directamente sobre citoquinas inflamatorias, diversos estudios sugieren que las intervenciones manuales pueden:
Modular el sistema nervioso autónomo
Reducir actividad simpática
Mejorar circulación y drenaje linfático
Disminuir marcadores inflamatorios en determinados contextos
(Degenhardt & Kuchera, 2011; Ruffini et al., 2015)
La estimulación mecánica del tejido conectivo puede influir en la señalización celular y en la regulación neuroinmunológica, apoyando la homeostasis.
Estrategias con respaldo científico para reducir inflamación
Alimentación tipo mediterránea
Asociada con reducción de PCR y riesgo cardiovascular.(Estruch et al., 2018 – estudio PREDIMED)
Actividad física regular
Reduce IL-6 basal y mejora sensibilidad a la insulina.(Pedersen & Febbraio, 2008)
Regulación del sueño
La privación crónica aumenta marcadores inflamatorios sistémicos.(Irwin & Opp, 2017)
Gestión del estrés
El estrés psicológico crónico incrementa IL-6 y TNF-α. (Slavich & Irwin, 2014)
Integrando evidencia y práctica clínica
La inflamación crónica de bajo grado no siempre se manifiesta en pruebas convencionales, pero sí impacta en el equilibrio neuroinmunoendocrino.
Desde la osteopatía integral, el abordaje no se centra únicamente en la estructura, sino en:
Restaurar movilidad tisular
Mejorar regulación autonómica
Favorecer mecanismos de autorregulación
Integrar hábitos de vida antiinflamatorios
"El cuerpo no funciona por sistemas aislados. Funciona como una red".

"Cuando entendemos que el cuerpo funciona como una unidad, dejamos de tratar partes aisladas y empezamos a restaurar equilibrio".
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